Moscú
El viejo y el mar
Bulevar Chistoprudny, 12A, bld. 1
Opinión editorial
Un paseo por el vespertino bulevar Chistoprudniy le llevará casi con toda seguridad a uno de los restaurantes locales. El restaurante tiene un nombre muy literario, es imposible reservar una mesa allí, pero puedes probar con seguridad tanto las criaturas marinas habituales como las exóticas, sin pagar más que en un lugar de comida rápida normal.
El restaurante es de autoservicio: no hay camareros, se puede consultar el menú actual directamente en la caja registradora, y hay que decir el nombre y esperar a que el personal de cocina lo grite para recibir el pedido. El ambiente es el de un puerto deportivo de día de mercado, un bazar asiático (incluso se pueden ver figuritas de anime en las vitrinas junto a las vieiras y las ostras), o un almacén americano con innumerables latas de conservas. El menú incluye marisco fresco (no deje de probar la vieira y el erizo de mar), platos de inspiración asiática (como el filete, la anguila y el unagi), hamburguesas, tartar, ceviche y carpaccio. Hay una pequeña lista de bebidas alcohólicas con vinos de África, Europa y Rusia (servidos aquí en vasos de plástico brillante), zumos recién exprimidos y bocadillos.
La ventaja indiscutible del restaurante es la combinación de su cómoda ubicación, sus grandes raciones y sus precios razonables. Las ostras cuestan a partir de 150 rublos, los erizos un poco más, 180 rublos, y la hamburguesa de cangrejo 795 rublos. El restaurante no tiene página web, ni servicio de entrega, así que lo mejor es ver el menú y los interiores con tus propios ojos.
Coja una mesa con vistas a los Estanques del Patriarca, vea a los chefs trabajar armoniosamente en la cocina abierta, haga su pedido y prepárese para una aventura gastronómica: una experiencia gustativa vívida garantizada.
Ventajas: ubicación, precio, buena selección de mariscos frescos.
El inconveniente: Sin página web, sin reservas, sin colas.